La inflación no es un fenómeno natural ni inevitable, sino una estafa del Estado contra los argentinos, producto de gastar más de lo que se tiene y financiarlo con emisión. Por eso, en el Gobierno celebra que la inflación anual haya bajado de manera sostenida sin controles de precios, sin congelamientos artificiales y sin manotazos intervencionistas que siempre terminan peor.
El dato confirma que el rumbo elegido es el correcto. Con equilibrio fiscal, disciplina monetaria y respeto por el mercado, la inflación empieza a retroceder. Esto no es relato: es matemática. Cuando se corta la emisión, los precios dejan de subir de forma descontrolada.
El objetivo del Gobierno del Presidente Milei es claro y ambicioso: romper el piso del 1% mensual en 2026 y avanzar hacia una inflación cercana a cero, algo que durante años fue negado por la vieja política, que prefería convivir con la inflación antes que perder el control del gasto.
Desde La Libertad Avanza lo venimos diciendo desde el primer día: no hay atajos, no hay magia, no hay gradualismo inflacionario posible. Hay orden o hay inflación. Y por primera vez en mucho tiempo, la Argentina eligió el orden.
La baja de la inflación es el primer paso para recuperar el crédito, la inversión, el salario real y la previsibilidad. Es la base para que el país vuelva a crecer de verdad, sin parches ni mentiras. La inflación empieza a caer porque la libertad avanza.

