El acuerdo alcanzado con las universidades públicas contempla una recomposición salarial para docentes y no docentes, nuevos fondos para funcionamiento, refuerzos para hospitales universitarios y mejoras en becas estratégicas. Se trata de una decisión tomada dentro de un marco de orden, previsibilidad y equilibrio, sin volver a las viejas prácticas del gasto sin control.
Durante años, la Argentina confundió inversión con desorden, y terminó con déficit, inflación y crisis permanente. Nuestra gestión está cambiando esa lógica: cada peso del Estado debe tener destino claro, control y resultado.
El entendimiento incluye una actualización salarial del 24,33% en dos tramos, un incremento del 20% para gastos de funcionamiento, $50.000 millones adicionales para hospitales universitarios y una suba del 50% en las Becas Manuel Belgrano, orientadas a carreras clave para el desarrollo productivo y tecnológico.
Este acuerdo muestra que el camino es el correcto. Con diálogo, administración seria y equilibrio fiscal, podemos sostener la universidad pública, fortalecer áreas estratégicas y cuidar el futuro de los argentinos.
El cambio de época también llega a la educación: menos relato, más gestión; menos improvisación, más responsabilidad.

