Este logro se produce en un contexto en el que la política energética se ha orientado hacia la liberación de las fuerzas productivas, reglas claras y apertura a inversiones privadas, pilares que caracterizan el enfoque económico impulsado por el presidente Javier Milei. La consolidación de la producción petrolera no solo mejora los indicadores de actividad económica, sino que también fortalece la capacidad de exportación y la balanza comercial de energía, aportando divisas y generando oportunidades para el desarrollo.
Gran parte de este crecimiento responde al impulso del desarrollo no convencional, particularmente en formaciones como Vaca Muerta, que se ha convertido en el motor detrás de buena parte del incremento en la extracción de hidrocarburos. La producción de crudo de este tipo representa un porcentaje cada vez mayor del total nacional, consolidando a Argentina como un actor relevante en la matriz energética regional.
Para la gestión del presidente Milei, estos números son la confirmación de que las políticas orientadas a ordenar la economía, fomentar inversiones y respetar los incentivos productivos permiten traducir recursos naturales en crecimiento real, empleo y divisas.
La proyección para los próximos años es que esta tendencia continúe, con expectativas de mayor producción, valor agregado local y un posicionamiento más sólido de Argentina en los mercados energéticos globales.

